Los chicos también viven esa fiebre de verse en la foto, pero como no era tan fácil acercarse a ellos dejaba que ellos se acercaran a mí.
La escena era más o menos así...
Paso al lado de "el elegido". Me paro. Miro para otro lado. Ve la cámara de fotos, la mira, lo miro, levanta la vista y nos miramos por un segundo. Estira la mano al grito de "Rupeeees" (rupees = rupias la moneda que se usa en India). Silencio. Yo estiro mi mano y muy tranquila le digo: rupees. El vuelve a gritar "rupees" con la mano estirada y yo nuevamente muy tranquila hago lo mismo. Y ahí entiende, o si no le explico con señas o en inglés básico, que si quiere una foto me va a tener que dar unas rupias. Él pretende lo mismo. Nos reímos, hablamos lo que podemos, nos damos la mano y hacemos un trato. Él feliz de ver su imagen en la cámara y además, quién sabe, con la ilusión de que ésta llegue algún día a algún productor de Bollywood (la mega industria del cine), y yo también feliz pero de llevarme esas caritas difícil de olvidar...
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